empezaré diciendo una cosa bien clarita: la historia ha demostrado que, si hay alguna razón por la que aquello denomidado britpop hace diez años deba pasar a la historia, se llama pulp. y ahora al grano: jarvis cocker acaba de publicar un disco, y no es malo. cierto es que no es brillante, pero tengo un puñado de argumentos a su favor.
musicalmente, jarvis (que así se titula) recorre unos derroteros ya bastante explorados, y explotados, por este señor tanto con pulp como en otras aventuras: neorromanticismo, barroquismo, progresiones efectistas, aspiraciones lounge, un poco de glam por aquí, otro de guitarpop por allá... pero sin prescindir de algún estribillo pegadizo y singleable. en la mayor parte del disco no escuchamos nada que no estuviera ya en el this is hardcore del 98 (baby's coming back to me y black magic) y los momentos destacables no superan a los del we love life de 2001 (heavy weather e it's the end). y en la otra parte es cuando jarvis continúa su hasta ahora inútil intento de que scott walker lo reconozca como hijo bastardo, vía la balada pretendidamente intensa y más bien sosilla (i will kill again o quantum theory). menos mal que en medio hay una pista que da color y brío, fat children, con sus guitarrazos (que me atevería a llamar franzferdinianos si no fuera porque jarvis casi podría ser padre del kapranos) y su descarga energética.
además, puesto que jarvis es ante todo un trovador, hay que hablar de la evolución letrística. claro está que tiene que evitar el ridículo dando por superadas aquellas míticas proclamas que pedían "the right to be different" y los discursos revanchistas de nerd listillo. un hastío vital en el que ya ni el sexo apasiona (ouch, que ya no nos ponga jarvis sí que significa que nos estamos haciendo viejos), ni vas a perder la cabeza por echar un polvo. jarvis comprende las exigencias de su edad y su estatus social pero su ego le impide dejar de ser un ídolo de masas, por lo que se agarra a lo que le toca: demostrar en cada estrofa que ha leído a houellebecq, que blair le agota y que la cocaína ya está pasada de moda. así se contextualiza la parrafada running the world, ya comentada aquí, que se entiende mucho mejor como epílogo que como single. y que está disponible en vídeo-karaoke en su espace, para que la puedan cantar los profesionales liberales en sus apartamentos de chelsea los domingos por la tarde. porque ellos son sus lectores modelo ahora.
de cualquier manera, son canciones disfrutables por todos los públicos, muchas llenas de rincones recónditos que crecen y se dejan ver con la enésima escucha. así que yo rompo una lanza a favor de este disco porque, además de que ésta siempre me ha parecido una expresión tan absurda que hay que usarla, me da a mí que se lo merece.
don't let him waste your time.mp3
fat children.mp3
running the world.mp3
jarvis (album).rar