cada vez que astrud saca un nuevo disco toda descripción se ve interrumpida por una molesta pregunta: pero... ¿es mejor o peor que el anterior?
pues difícilmente, por la sencilla razón de que tú no existes es una continuación del performance y por tanto carece del gran ingrediente de los anteriores: la reinvención. se pueden trazar líneas temáticas que salen del performance y se llevan al extremo en tú no existes (digamos que dejar de existir es la performance más sofisticada que se puede hacer). caridad y minusvalía van de inutilidad emocional y egoísmo relacional, el masaje sutilmente asesino se convierte en una paliza, el miedo al futuro ha sido sustituído por el miedo que tengo como actitud vital y no es que pidan vamos a un bar, sino que se quieren tirar por la ventana... lo único que cambia es que, para no caer en el ridículo y la ordinariez de repetir temas y maneras, trasladan sus obsesiones e historias inquietantes a campos mucho más bizarros: las cosas que hay tiradas en el ingente vertedero de sao paulo, acordarnos de como era el bar en el que ahora hay un starbucks o la preciosa historia de amor entre noam chomsky y un blogger valenciano. y, para demostrar que son más raros y más incomprendidos que nadie, se hacen amigos de los otakus.
sin embargo, no hagamos árbol caído por esta minucia. ¿qué más da que un grupo no mute disco tras disco si ha encontrado la fórmula maravillosa que los hace ser más listos que nadie? quien sea capaz de sacar un elepé tan inteligente, original, lleno de giros y matices y rico como este que tire la primera piedra. seguro que nadie (y nadie no incluye a hidrogenesse por mucho que molen sus animalitos).
ahora bien, si siguen con estas líneas... ¿no tendrán que pagar un precio por ser cada vez más rebuscados en su afán de conservar su imagen de genios de otro planeta? quizá, como se vaticina ya en las fotos promocionales. ¿en qué leches estaban pensando para vestirse así? nunca lo sabremos, pero si nos las tomamos como una broma no han perdido aún ni un ápice de integridad.
o eso creo yo hoy. porque de nuevo nos pasaremos meses rumiándolo y esbozando explicaciones e interpretaciones cambiantes. y no podremos evitar imaginarnos a manolo y/o genís leyendo por encima nuestras reseñas y haciendo una mueca indiferente que quiera decir "estos gilipollas no se enteran de nada". eso, a pesar de que al final del disco nos han puesto "una instrumental para que asimiles lo que acabas de escuchar."